El tomate combina un ciclo largo con una alta demanda nutricional sostenida. La clave está en el equilibrio: acompañar cada etapa sin excesos que favorezcan enfermedades.

En trasplante y crecimiento, un buen arranque radicular con fósforo y calcio previene problemas posteriores como la podredumbre apical. En floración y cuaje, sostené el potasio para lograr frutos firmes, uniformes y de buen color.

Un programa de fertirriego bien calibrado, sumado a monitoreo, es la mejor inversión. Consultanos y diseñamos el plan según tu sistema de riego y variedad.