El ajo es un cultivo exigente en nutrición y muy sensible al momento de aplicación. Un plan bien escalonado marca la diferencia en el calibre y la sanidad del bulbo.
Durante el desarrollo vegetativo prioritzá el nitrógeno y el fósforo para un buen macollaje y sistema radicular. Al iniciar la bulbificación, el potasio y el azufre pasan a ser protagonistas: definen tamaño, peso y conservación.
No descuides los microelementos —zinc y boro— y ajustá siempre según análisis de suelo y agua. Acercate a cualquiera de nuestras sucursales y armamos juntos el plan para tu lote.